A cuánto debería llegar el nuevo IFE para mantener el poder de compra que tenía en 2020

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Desde que se conoció el resultado de las PASO, el ala kirchnerista del Gobierno viene presionando por medidas que aumenten el salario de bolsillo de los sectores más golpeados de la sociedad.

En esa línea, desde La Cámpora se impulsa el regreso del IFE, el programa que en el arranque de la pandemia le otorgó tres bonos de $ 10.000 cada uno a casi 9 millones de personas.

Desde el Gobierno dicen que el regreso del IFE aún no está sobre la mesa. Las versiones que trascendieron hablan de un programa mas acotado, que reduciría a un tercio la cantidad de beneficiarios y por un monto superior a los $ 10.000 originales.

El primer IFE empezó a pagarse en abril del año pasado. Desde entonces, la inflación acumula un alza de 62,1%. Si el IFE se ajustara por el Indice de Precios al Consumidor (IPC), debería pasar a $ 16.200.

El economista Bruno Panighel marca que el poder de compra de aquellos 10.000 pesos se redujo 39% respecto de abril del año pasado.

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"Hoy un IFE de $ 10.000 equivale a menos de medio IFE de cuando inicio la cuarentena medido en dólares blue, un 35% menos medido en dólares oficiales", calculó Panighel.

El IFE original le demandó al Estado $ 270.000 millones en 2020. Ese gasto se cubrió con emisión monetaria, el mismo recurso al que se recurriría si se avanza con el plan del ala K de "poner plata en el bolsillo de la gente".

"Creo que el Gobierno va a jugar fuerte con el gasto social de cara a noviembre, pero será mayor déficit fiscal. Los ingresos para esos gastos hoy no están", apuntó Panighel.

"Es posible que el mercado decida prestarle al Tesoro, pero hasta cierto punto. El riesgo aumenta con cada aumento de la deuda (que hoy está nuevamente en stock máximo histórico medido en dólares). ¿Que queda? Financiar el mayor déficit con emisión monetaria, lo que derivará en un boom de corto plazo para diciembre, pero que meterá presión sobre los precios, el dólar y las tarifas", señaló el economista.

Desde este punto de vista, "el Gobierno está teniendo otra inconsistencia dinámica: apunta a un buen resultado en el corto plazo para dar vuelta la elección, pero se mete en un lío de mediano plazo porque esto llevará a mayor inflación, lo que generará presiones para mayor devaluación y para una mayor suba de tarifas, o un mayor déficit fiscal vía subsidios económicos".

El plan original

El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) fue una medida diseñada para enfrentar el efecto de la cuarentena y el confinamiento. Iba a ser por única vez, pero a medida que la cuarentena se prorrogaba se fue extendiendo hasta llegar a cubrir tres pagos, de $ 10.000 cada uno.

La versión original incluyó a 9 millones de personas. Allí figuraban los titulares de la Asignación Universal por HiJo (AUH), los trabajadores informales, los desocupados, las empleadas domésticas y los monotributistas de las categorías A y B.

Ahora, lo que trascendió es que ese universo se acotaría a dos o tres millones de personas. El año pasado el IFE se financió con emisión monetaria, en momentos en que, por el confinamiento y la falta de actividad, la inflación retrocedió. Meses más tarde, con la economía recobrando su ritmo, la inflación empezó a subir al tiempo que se comenzó a sentir en los precios el peso de aquella emisión.

El temor a que la emisión monetaria vuelva a acelerarse cortó el rally alcista que traían los bonos y las acciones argentinas y empujó al riesgo país a cruzar una vez más la línea de los 1500 puntos básicos.

AQ