Joe Biden y Lula Da Silva unifican una propuesta para reformar el Consejo de Seguridad de la ONu

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Defensor como pocos de la paz social y la democracia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva inició su discurso de apertura de la Asamblea de las Naciones Unidas con una

apelación emotiva, pero a la vez muy política: “Retorno a esta conferencia en la condición de presidente de Brasil gracias a la victoria de la democracia en mi país. Esa democracia garantizó que fuera superado el odio, la desinformación y la opresión. La esperanza una vez más venció al miedo”.

Aplaudido varias veces a lo largo de su alegato, el líder brasileño no hizo concesiones sobre los temas globales: “La comunidad internacional está sumergida en un torbellino de múltiples crisis simultáneas: la pandemia del Covid-19; los abruptos cambios climáticos, la inseguridad alimentaria y energética, el hambre y la desigualdad económica, todo esto ampliado por crecientes tensiones geopolíticas”.

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Describió entonces como “muy perturbador ver como persisten antiguas disputas no resueltas” para añadir que es tan asustador como observar “que surgen con vigor nuevas amenazas”. Mencionó entre los conflictos el no cumplimiento de “crear un Estado para el pueblo palestino”, la crisis humanitaria en Haití, las amenazas a la unión nacional de Libia y a las rupturas institucionales en “Burkina Faso, Gabón y Malí”. En el continente latinoamericano, subrayó el riesgo real de un golpe de Estado “que puede impedir la asunción del vencedor de las elecciones democráticas”.

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Minutos después, en su exposición frente a la asamblea de la ONU, el presidente Joe Biden se hacía eco de los reclamos brasileños, especialmente en lo que atañe a la reforma del Consejo de Seguridad del organismo. Lula cuestionó la inoperancia del organismo mundial, al decir: “Ha perdido la capacidad de mediar en conflictos”. Y Biden siguió la misma línea al decir que su país ha consultado con otros miembros de la ONU para ampliar el número de asientos permanentes en ese organismo máximo, que hoy son tan sólo cinco: Estados Unidos, Rusia, China, Inglaterra y Francia; cada uno con poder de veto. “Precisamos romper con el impase que frecuentemente impide el progreso y el consenso en el Consejo. Precisamos de más voces en la mesa. Apoyamos la idea de que otras naciones se propongan liderar de forma innovadora en la búsqueda de soluciones a los problemas difíciles” dijo el jefe de Estado norteamericano.

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Lula no se omitió en señalar “la guerra en Ucrania como reveladora de nuestra incapacidad colectiva de lograr que prevalezcan los propósitos y principios de la Carta de la ONU”. Advirtió, en ese contexto, que “no debemos subestimar las dificultades para alcanzar la pacificación. Pero ninguna solución será duradera si no estuviera basada en el diálogo”. Recordó que los gastos militares en el mundo pasaron ya los dos billones de dólares y otros 83 mil millones se fueron con desembolsos en armas nucleares.

El presidente brasileño sermoneó en su mejor estilo: “La comunidad internacional precisa elegir: de un lado, está la ampliación de los conflictos, la profundización de las desigualdades y la erosión del Estado de derecho. Del otro, está la renovación de las instituciones multilaterales dedicadas a la promoción de la paz”.

Desde luego, las definiciones de Lula y Biden no fueron por acaso: este miércoles se reunirán en Nueva York en la que será su segunda cita personal. Luego, el líder de Brasil se reunirá con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, en lo que constituye en el primer encuentro presencial entre ambos.

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El presidente brasileño no se silenció al exigir el fin de las sanciones económicas contra Cuba, impuestas por los gobiernos estadounidenses. “las sanciones unilaterales causan graves perjuicios a la población de los países afectados, además de no alcanzar los alegados objetivos. Esas medidas dificultan los procesos de mediación, prevención y resolución pacífica de los conflictos”. Subrayó que insistirá con la denuncia del “embargo económico y financiero (contra la Isla) y la tentativa de clasificar ese país como patrocinador del terrorismo. Continuaremos cuestionando toda tentativa de dividir el mundo en zonas de influencia y de reeditar la Guerra Fría”, completó”.

CP