Una catástrofe "inminente": el alarmante estado de Zaporiyia, la central nuclear más grande de Europa

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Los inspectores dentro de la central nuclear de Zaporiyia, la planta de energía más grande de Europa, advirtieron que el lugar se encamina hacia una catástrofe debido al estado en que

se encuentra luego de que las tropas rusas tomaran su control en el marco de la guerra con Ucrania. A raíz de su condición, los trabajadores advirtieron el año pasado que se trataba de una catástrofe "esperando a ocurrir", informando que el estado de degradación no estaba muy lejos de Chernobyl.

Según informó el medio británico The Sun, los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) encendieron las alarmas ya que denunciaron sistemas de seguridad con fugas, personal insuficiente, falta de plan de mantenimiento a partir de 2024 y riesgo de terrorismo económico. Si bien el organismo de Naciones Unidas no tiene competencia para hacer cumplir las normas de seguridad nuclear, sus inspectores se encuentran estacionados en la planta desde hace 16 meses.

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El jefe de la OIEA, Rafael Grossi, advirtió el mes pasado sobre los peligros inminentes. Tras ser consultado para definir la situación en una escala del uno al diez, donde "diez es lo más peligroso y uno lo más seguro", el argentino consideró que "hay días en los que estás cerca de diez, y hay días en los que nada parece suceder". En ese sentido, aclaró que "la incertidumbre es total porque esto es una guerra".

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Por su parte, los informes actuales realizados en Zaporiyia indicaron que tres reactores nucleares tienen varias fugas peligrosas que Rusia no planea arreglar. En esa línea, cuando la OIEA reportó las filtraciones en enero, se les prohibió el acceso a los sitios durante casi dos semanas.

Sumado a esto, la planta sufre de una conexión eléctrica poco fiable, cuyo mantenimiento es esencial en caso de que sea necesario "apagar" un reactor nuclear. También se necesita energía para hacer circular agua de refrigeración en los reactores. Sin ella, una fusión nuclear puede comenzar en 27 horas. Desde que las tropas rusas tomaron el control del sitio, la central eléctrica perdió ocho veces toda la energía externa.

En ese sentido, en marzo de 2023, un bombardeo ruso dañó la infraestructura energética de la planta, siendo que los técnicos no pudieron reparar los daños mientras continuaban los combates. Tres meses después del hecho, Rusia todavía prohibía al personal de la OIEA realizar las reparaciones. Desde entonces, la planta perdió o se cortó el suministro eléctrico de forma intermitente, lo que cierra circuitos de refrigeración vitales, dejándola en condiciones peligrosas.

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Asimismo, hay una importante crisis de personal en la central. Antes de la guerra con Ucrania, la planta contaba con 11.500 trabajadores. Sin embargo, el número de empleados en la actualidad se redujo a 4.500. Los trabajadores ucranianos y sus familias fueron interrogados, secuestrados y torturados, e incluso algunos desaparecieron, precisó The Sun.

Además, existen temores de que el lugar sea un objetivo terrorista. Al respecto, en el pasado el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky emitió repetidas advertencias de que Rusia estaba planeando un ataque terrorista contra la planta nuclear. Por su parte, los expertos nucleares alertaron que una gran explosión en la planta afectaría a miles de millones de personas en cuarenta países.

En sintonía con las declaraciones del mandatario, el servicio de inteligencia ucraniano afirmó que el país euroasiático estaba planeando provocar una explosión menor que no destruiría toda la planta, con el objetivo de hacer parecer que las fuerzas ucranianas eran las responsables.

Los cuatro posibles escenarios de un desastre nuclear en Zaporiyia

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Existen cuatro escenarios posibles sobre un desastre nuclear en Zaporiyia: una fuga radiactiva, un incumplimiento o pérdida de refrigerante, derretimiento y terrorismo económico. En el primer escenario (que podría ocurrir de manerea accidental o a través de un sabotaje internacional), una liberación de vapor o agua radiactiva podría contaminar la zona con radiación, lo que podría contaminar el suministro de agua y matar a miles de personas.

Sin embargo, el nivel de amenaza era mucho mayor el año pasado antes de que el enorme embalse cercano de Kakhovka fuera drenado en junio de 2023 tras la voladura de la presa. Una fuga radiactiva podría haber contaminado todo el embalse, uno de los más grandes de Europa, del que dependían más de 700 mil ucranianos para obtener agua potable.

Zaporiyia posee un gran almacén de combustible nuclear gastado, que requiere enfriamiento y contención constantes. Sin embargo, sin circulación ni refrigeración, dicho combustible se calentaría y quemaría rápidamente a través de su recipiente.

Eso llevaría al segundo escenario posible donde, en el peor de los casos,el material radiactivo se esparciría fuertemente por el área local, que luego podría ser recogido por el viento y propagarse a otras áreas.

La central de Zaporiyia desconecta su último reactor

Si bien la planta no cuenta con todos sus sistemas de seguridad, aún se encuentra protegida contra el riesgo de fusión. Aunque sería altamente improbable, una fusión total, significativamente peor que el desastre nuclear de Chernobyl en 1986, es teóricamente posible. En esa situación, la radiación afectaría a toda Ucrania, partes de Rusia y grandes zonas de Europa central y oriental.

Finalmente, expertos indicaron al medio ruso Pravda que el escenario más probable sería que las fuerzas de ocupación rusas contaminaran intencionalmente las vasijas del reactor, lo que llevaría al cierre de la planta. Liberar radiación en cualquier lugar del sitio no representaría una amenaza para el mundo exterior, pero haría que la central fuera demasiado peligrosa para repararla.

mb / ds